"En parte alguna se ve más claro que en el diálogo de dos enamorados, cómo el lenguaje es un medio, algo entre los hombres. Pero, dejando toda poesía a un lado, aquí llega a ser realmente una regla de juego. Para la cópula de dos espíritus no es, pues, el mejor medio el idioma, porque o es muy tímido o muy burdo para los íntimos abrazos"
"Por ser el lenguaje una fuerza social entre los hombres, ejerce también una fuerza sobre el pensamiento del individuo. Lo que en nosotros piensa es el lenguaje, lo que en nosotros versifica es el lenguaje. La sensación tantas veces traída en palabras de “yo no pienso: algo piensa en mí” –esta sensación de coacción, de fuerza, es completamente justa"
"Del temple momentáneo o del temple general del hombre, esto es, de su carácter, dependerá que prefiera hablar o prefiera callar. Dos clases de bestias son las más idiotas. Las que no pueden hablar nada, como, por ejemplo, puede suponerse de las ostras, y las que no pueden callar en absoluto. A ambas les está negado comunicarse. Las unas son mudas y las otras sólo hacen ruido. De aquí que parezca en sociedad, de cuando en cuando, que hablan muchos a la vez indefinidamente. No tienen nada que decirse unos a otros y no tiene importancia que el ruido se produzca con sonidos articulados"
"Placer de la charla: Este placer no es más que un juego con el lenguaje, uno de los juegos que por sus pobrezas espirituales se recomiendan a los enfermos y a los ancianos. Este enorme uso del lenguaje como placer de charla me parece que tiene (ya verbalmente o en la lectura) una gran semejanza con el juego del dominó en el cual todo el trabajo espiritual consiste también en añadir, en tanto que se pueda, a la ficha del contrario una que lleve el mismo número. Igual que en una de las tales conversaciones"
Encontré fragmentos de Mauthner en un blog que ya marqué en la Crítica.
Lo importante no es leer sino releer, he dicho.
martes, 6 de diciembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
lunes, 31 de octubre de 2011
El estado pijama del ser alienado.
Toda tipificación de corte sociológico comienza con la necesaria aclaración : "No existe ninguno de ellos en estado puro".
Pensaba al despertar esta mañana desde la incomodidad de mi cama (no es menor detalle aquello que sugiere una contradicción irrisoria); que la tarea giraría en torno (básicamente) al teorizar estereotipos y ponerle a todo ese artificio un regio tinte académico, así nadie lo tomaría por un intento destinado a engañar al vecino que ignora y busca desesperado algunos conceptos para aferrarse y usarlos de escudos del discurso.
Accionamos con arreglo a fines, a valores, desde la emotividad o la tradición. Nos pensamos como Yo (y los otros) o Mi. Somos el conformista, el innovador, el ritualista, el retraído y el rebelde. Líderes carismáticos, tradicionalistas o racionalistas.
Nos gusta pensarnos como intelectuales orgánicos y/o comprometidos; pero no somos más que hombres y mujeres, leyendo apellidos, tras apellidos. Nombres propios de otros que se levantaron antes.
En estado pijama, poco iluminados y perdidos en meras abstracciones inútiles para la vida concreta, material; que está ahí afuera, con mi perro girando en círculos tratando de comerse la cola.
Para el académico promedio...
Tomar conciencia de sí, no es más que ponerse zapatos en vez de pantuflas.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Mañana, Ana.

¡Las histéricas somos lo máximo!
Extraviadas, voyeristas, seductoras, compulsivas,
finas divas arrojadas al diván de Freud y de Lacan
¡Ay, Segismundo, cuánta vanidad!
¿Infantiloide y malsano el orgasmo clitoriano?
¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano,
se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo, de tan macho ya no encaja!
No me digas que el placer es pura paja.
Por lo demás, correspondo a tus teorías;
estoy llena de manías, sueños, fobias y obsesiones.
Sólo tu envidia del pene y el diván de tus eunucos
administra mis pulsiones compulsivas.
¡Cómo me duele este mundo, Segismundo!
La parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna.
¡Cómo me duelen los pobres, cómo jode la miseria,
' ora si que lo de menos es la histeria!
¡Las histéricas somos lo máximo!
Solidarias, fabulosas, planetarias, amorosas
super-egos moderados, cunnilinguos para todas a placer...
¡Ay, Segismundo, cuánta vanidad!
¿Infantiloide y malsano el orgasmo clitoriano?
¡Ay, Segismundo, cuánta vaginalidad!
El orgasmo clitoriano, se te escapa de la mano.
¡Ay, Segismundo, de tan macho ya no se,
si poner punto final, o ponerle punto G.
(Liliana Felipe)
sábado, 15 de octubre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011

El otro mundo, sin embargo, comenzaba en medio de nuestra propia casa y era
totalmente diferente: olía de otra manera, hablaba de otra manera, prometía y exigía
otras cosas.
Hoy no te voy a mandar un mensaje de buenos días, pero voy a pensarte hasta la noche. Gracias por todas las pala-bras, sos una de las caras del amor, vos, hermoso y gigante, suspiro y pienso en ver tus pestañas al nuevo sol de la nueva primavera.
lunes, 18 de julio de 2011
Diego estaba en la computadora, buscaba algo inteligente que lo saque del apuro para contestarle la pregunta a Luciana, que recortaba una revista para hacerle un colorido collage a Tamara, que nos hacía reír imitando a un chino al teléfono que poco manejaba nuestro español que ni siquiera es de España; mientras que Fiorela, tejía casi concentrada un gorro para Nayla, a sabiendas de que iba a perderlo en la próxima fiesta.
Y yo nos miraba querernos tanto que decidí llorarnos toda la noche para entender todas las razones por las cuales el amor nos atravesaba como si fuéramos cuentitas de un collar, un complemento muy hermoso y desprolijo.
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Un abrazo de Eduardo,
Galeano.
viernes, 15 de julio de 2011
¿Sabés lo que te pasa Srta. Quien- quiera- que- seas?
No tenés agallas.
Tenés miedo a decir : "Está bien, la vida es un hecho (es real) "
La gente se enamora.
Las personas nos pertenecemos las unas a las otras, porque es la única oportunidad que tenemos para ser felices.
Crees que sos un espíritu libre, un animal salvaje.
Te da miedo la idea de que alguien te meta en una jaula.
Pues, nena, ya estás en una jaula.
La construiste vos misma.
Sus paredes están donde quiera que vayas, porque no importa a dónde huyas, siempre acabarás topándote contigo misma.
viernes, 8 de julio de 2011
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